Nuestro Ejemplo… el Mejor Espejo para Nuestros Alumnos.

En ocasiones los docentes nos desvivimos buscando la mejor estrategia para llegar a nuestros alumnos cuando lo único que debemos hacer es predicar con un buen ejemplo.

 

Debemos tener en cuenta que, como adultos, tenemos la ineludible responsabilidad de escuchar el grito de auxilio de nuestros alumnos, entendiendo que a peores actitudes y formas más urgente es la necesidad de ayuda.

No podemos enseñarles a ser responsables si no ofrecemos el ejemplo oportuno o si no sabemos dar respuesta a su llamada, aún cuando ésta provenga de actos negativos. Además, el mundo de los adultos está lleno de incoherencias que bien podrían estar desorientando a los más jóvenes. Obvio que desde los centros educativos tenemos la mejor de las intenciones, pero por desagracia éstas no suelen ser suficiente.

«Haz lo que yo hago,
no lo que yo digo.»

Por un lado, también como individuos, los profesores tenemos que estar seguros de que nosotros mismos mantenemos, o que al menos perseguimos, esa forma tan provechosa de gestionar nuestras emociones y mundo interior. Proceder desde cualquier otra perspectiva resultará del todo infructuoso.

Por otro, nuestros alumnos están expuestos a multitud de estímulos y escenarios, los cuales, como ya sabemos, no siempre aseguran ofrecer los valores adecuados.

«Dar ejemplo es el mejor ejemplo de todos.»

Sin entrar en demasiados detalles, apenas haremos referencia a la sociedad de las modas como inmejorable ejemplo para lograr desorientar a cualquier adulto. ¿Qué consecuencias tiene en los más jóvenes? Sin duda es un factor que, al igual que otros, no debemos ignorar.

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