Disciplina del Cariño: Ejemplo Práctico (Caso Real).

Ofrecer herramientas y el mejor ejemplo posible a nuestros jóvenes y tutelados es un reto de grandes magnitudes.

Sin embargo, de nuestro compromiso para con esos valores depende el desarrollo tanto de su presente inmediato como de su futuro próximo.

Resolver conflictos puede convertirse en todo un arte cuando de niños o adolescentes se trata.

A continuación, desde ENTRENARYVIVIR.COM, os ofrecemos un curioso caso de TUTELA PARENTAL que tuvimos el extraño privilegio de presenciar y co-protagonizar.

Protagonistas:

  • Niño, de 9 años,
  • Adulto 1, tutor de Niño,
  • Adulto 2, ajeno a Niño y a Adulto 1, propondrá la Solución A,
  • Adulto 3, ajeno a todos los demás, propondrá la Solución B,

Situación Inicial:

Niño está gritando a su tutor porque, accidentalmente y sin que fuera culpa suya, el balón con el que estaba jugando termina dentro de una laguna de un palmo de profundidad.

Sus gritos, sus insultos y sus malas formas van en aumento por más de 30 minutos y resuenan por todo el lugar.

Actuaciones:

  • Adulto 1: no hace nada; deja que Niño se desquite gritando a diestro y siniestro, parece pasivo y desbordado por el menor.
  • Adulto 2: observa en la distancia a Niño y a Adulto 1. Finalmente decide acercarse a echar ambas  manos.
  • Adulto 3: observa en la distancia a Niño y a Adulto 1 así como la aproximación de Adulto 2. Finalmente, tras ver la Solución A que este último propone, decide acercarse, toalla en mano, para hacer su curiosa propuesta.

Soluciones:

  • Adulto 1: NINGUNA.
  • Adulto 2: Solución A; tras conocer la situación, se descalza y entra en la laguna para coger el balón de Niño.
  • Adulto 3: Solución B; tras ver a Adulto 2 entrar en el agua y sacar el balón se acerca al grupo y educada y tranquilamente…

– saluda y se presenta,

– pide permiso a Adulto 1 para hablar con Niño,

– se pone de rodillas, para estar a la misma altura que Niño y a medio metro de distancia,

– le hace ver, hablando con mucha calma, que lleva mucho rato gritando cosas feas, pero que eso no ha ayudado a nadie,

– cuando Niño intenta justificarse a su modo, Adulto 3 le pide tranquilidad y atención, diciéndole que no debe preocuparse, pues sólo están hablando de lo que está sucediendo; Adulto 3 no grita ni reprocha,

– le explica que el hecho de tener problemas no justifica que descargue su mala leche con los demás; «yo me he dado un golpe en el pie esta mañana… ¿qué te parecería que te gritara a ti ahora por eso?». Niño entiende rápidamente el ejemplo,

– también le explica que lo importante cuando nos surge un problema es estar tranquilos para poder pensar y encontrar la solución más adecuada, sin importar quién provocara el problema inicialmente; tal y como él está haciendo ahora con Niño, que sigue escuchando y comprendiendo,

– entonces Adulto 3 le dice… «si Adulto 2 no hubiera sacado el balón… ¿qué podrías haber hecho tú?»,

– «entrar yo a coger mi balón», responde Niño, ahora sereno,

– llegado ese momento Adulto 3, previa mirada de complicidad con Adulto 1, le pide a Niño que se quite las zapatillas y los calcetines, a lo cual Niño accede…

– Adulto 3 coge el balón y lo tira al agua de nuevo, Niño se sorprende menos que los mayores,

– Adulto 3 le recuerda a Niño… «¿de quién es el balón?», «Mío», responde Niño sin enfado alguno…

– Adulto 3 pregunta de nuevo… «¿a quién le interesa recuperarlo?», «A mí», responde Niño seguro…

– «¡Vamos a por él entonces!», dice Adulto 3 al tiempo que le ofrece su mano a Niño y le acompaña dentro del agua a buscar el balón,

– al salir, Adulto 3 ofrece su toalla a Niño mientras lo felicita y refuerza su buena actuación y renovada actitud,

– Adulto 3 también felicita a Niño por haber sabido escuchar tan bien, algo en lo que los mayores suelen tener un poquito más de dificultad,

– Niño sonríe satisfecho y contento,

– tras pedir de nuevo permiso, Adulto 3 le enseña a Niño el saludo especial del Gremio Secreto de Guerreros Valientes e Inteligentes (GSGVI) que ni se enfadan ni gritan y le invita a seguir siendo resuelto y educado a la hora buscar buenas soluciones a sus problemas.

Conclusiones:

  • La pasiva actitud de Adulto 1 da a entender a Niño que es el dueño de la situación.
    Al tiempo se puede leer que en el ambiente que ambos comparten hay alguien que se impone y grita más que Niño.
    Ninguno de los dos ejemplos parece ser el más equilibrado.
  • Las buenas intenciones de Adulto 2, Solución A, dan a entender a Niño que, si se enfada y grita lo suficiente, otras personas harán las cosas por él.
    Aunque esta solución resuelve el problema concreto no brinda herramientas a Niño para afrontar futuros problemas de manera eficaz y autónoma.
  • Adulto 3 no pretende solucionarle la papeleta a nadie, apenas muestra un modo diferente de proceder a Niño a través de su ejemplo.

No hagamos nada por ell@s que puedan hacer por sí mismos o que sean capaces de aprender.

Suele ser deseo de padres y madres que a sus pequeñ@s no les falte de nada. Y es cierto que merecen, y necesitan, muchos cuidados y atención.

Pero pareciera que poner excesivamente fáciles las cosas termina por no ayudar absolutamente a nadie.

Madres y padres también quieren que sus cachorros vuelen más y más alto que ellos mismos. Pero… ¿cómo podrán hacerlo si nunca han tenido necesidad que mover sus alas? ¿Cómo capear una tormenta si nunca antes se ha mojado su plumaje?

Los retos y los desafíos son muy importantes durante la infancia y la adolescencia pues a través de ellos los más pequeños y jóvenes consiguen:

  • aprender a gestionar su carácter,
  • ser más creativos en la resolución de problemas / conflictos,
  • experiencias, que podrán ser aplicables a otras situaciones en un futuro,
  • ser más positivos y capaces, viendo retos allí donde otros sólo ven problemas,
  • ganar en responsabilidad y autonomía,
  • mejorar su sentido del humor,
  • reforzar su autoestima y su confianza,

Hacer todo por ellos sería el peor de los favores que podríamos hacerles, pues estaríamos dejándoles desvalidos ante la gran, pero también exigente, aventura de la vida.

Comodidades y facilidades excesivas y preocupaciones desmedidas apenas conseguirán convertirles bien en pequeños tiranos o bien en personas sumisas e incapaces.

La base de ambos supuestos es la inseguridad y la incapacidad. El antídoto… se llama RESPONSABILIDAD.

Una gran forma de ayudarles, quizá la única, es ofrecer siempre el mejor ejemplo posible.

Ell@s aprenden por imitación y jugarán a copiar, con terrible acierto, todos nuestros gestos cotidianos y nuestra actitud ante la vida.

Copiar lo bueno… será cosa muy buena. Copiar lo no tan bueno… no lo será tanto. Gracias a ello@s tenemos la oportunidad de revisarnos y mejorarnos.

Además, si realmente nos preocupan su bienestar y su futuro, la del cariño y el buen ejemplo es la única estrategia sensata, pues, aunque quizá no asegure éxito al 100%, sólo a través de ella todas las partes  conseguirán tener la conciencia tranquila.

La vida es esa maravillosa concatenación de retos y desafíos de la que un día, no muy lejano, ellos deberán empaparse y tomar las riendas.

Preparémosles lo mejor posible a través de mil y una excitantes aventuras que brinden fuerza, capacidad y valor a esas bonitas alas. Entrenémosles para vivir más y mejor.

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